Exposición:”El gusto moderno Art Déco en París, 1910-1935″- Primera exposición sobre el Art Déco en España

El gusto moderno.
Art déco en París, 1910-1935

26 marzo – 28 junio 2015
Fundación Juan March
Castelló, 77 – 28006 MADRID
Horario
Lunes a sábado: 11:00–20:00 h.
Domingos y festivos:10:00–14:00 h.

RAYMOND DELAMARRE. Mowgli 1927

‘El gusto moderno Art Déco en París, 1910-1935′ es la primera muestra que se dedica en España a este estilo que marcó el periodo de entreguerras en Francia y es también la primera exposición fuera de un museo generalista o de artes decorativas. La cita, con 350 piezas, algunas realmente exquisitas: en la Fundación Juan March de Madrid. […]En total, son 350 piezas las que forman El gusto moderno Art Déco en París, 1910-1935 en la Fundación Juan March de Madrid para mostrar el significativo periodo en el que la belleza y el estilo marcaron el diseño.[…]De todos los estilos que caracterizaron el arte del siglo XX , éste fue el más ecléctico, el más variado y el que mostró mejor sus influencias. El Art decó bebió en las fuentes de los romanos, de los aztecas, del arte africano y egipcio, sobre todo de este último gracias al entusiasmo popular que generó el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon por Howard Carter en Luxor en 1922.

Más en eldiario.es

ROGER-HENRI EXPERT y RICHARD VAN DER BOIJEN. Transatlántico Normandie. Grand Salon  1933-34

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Alemania y el pago de las indemnizaciones de guerra. (Tema: Período entreguerras).

“Tras el Tratado de Versalles (1919), la Alemania perdedora de la I Guerra Mundial fue condenada a pagar reparaciones de guerra a los aliados por valor de 226.000 millones de marcos de oro, una cifra imposible, fijada con el fin de castigar a la belicosa nación y de poner freno a una rápida recuperación que pudiera verse seguida de nuevas hostilidades. Entre 1924 y 1929, la república de Weimar se mantuvo casi exclusivamente de los préstamos recibidos de Estados Unidos (más de un billón de dólares), destinados en parte a sufragar las indemnizaciones señaladas. Pero la situación para Alemania se hacía insostenible, y el crack del 29, además de enormes pérdidas para los prestamistas, abrió la posibilidad a la renegociación de la deuda: así pues, en 1930 (Plan Young), esa ingente obligación de pago quedó formalmente reducida… a la mitad (112.000 millones). Entre 1931 y 1932, y dada la situación de la economía mundial, EE.UU. decide condonar las deudas de guerra a Francia y Reino Unido, quienes, a su vez, renuncian como acreedores a buena parte de la deuda alemana (Moratoria Hoover y Negociaciones de Lausanne). Resumiendo, en 1932, Alemania consiguió una reducción neta de más del 98% de las deudas a las que le obligaba haber puesto en marcha la I Guerra Mundial, y en 1939, cuando pone en marcha la segunda, la Alemania de Hitler suspende unilateralmente todos los pagos, incluido el de este 2%.

Acabada la II Guerra Mundial, la historia se repite: Alemania es condenada a pagar cuantiosísimas indemnizaciones de guerra, pero, en el célebre Tratado de Londres (1953), los EE.UU., deseosos de convertir a la nueva Alemania federal en un pilar de la OTAN frente al bloque soviético, consiguen “convencer” a 20 países –entre ellos Grecia– para que accedan a una condonación “de facto” de todas las deudas alemanas derivadas de la Gran Guerra. Sin embargo, este extraordinario tratamiento de favor –y las favorables políticas extranjeras para que el país “perdedor” recuperase pronto el superávit comercial– no fueron obstáculo para que Alemania siguiera reclamándole a una Grecia invadida, expoliada por sus tropas y con un millón de muertos… todas las deudas anteriores a la guerra desde 1881. No fue obstáculo para que, en 1964 -y con la ayuda de Georgios Papandreou (abuelo) y Kostas Mitsotakis–, Alemania consiguiera el reconocimiento de esas deudas por parte del gobierno griego, engrosadas además con una altísima prima de riesgo que hace que aún las estemos pagando. Y tampoco fue obstáculo para que, en 1990 –cuando la unificación de Alemania obligaba a revisar los términos del Tratado de Londres y a retomar el pago de las indemnizaciones congeladas en virtud del mismo–, la Alemania de Kohl se negase nuevamente a pagar la mayor parte de esa “vieja deuda” y países como Grecia siguieran sin encontrar justicia.”

Fuente: “Las deudas de Alemania”,26/06/2012La Vanguardia